la Sorbona, la Universidad de París, el Instituto Pasteur y el Instituto de Medicina Colonial. Compartieron mediante su obra escrita la experiencia humana y el conocimiento científico de la interacción hombre-serpiente, en las selvas de países distintos. Sin embargo, desde cada una de sus realidades contribuyeron a entender el problema del envenenamiento ofídico y a crear soluciones.

No debemos considerar serendipia, que Clorito muestre su conocimiento de la obra de Horacio, incluyendo “A la deriva” en su libro “Serpientes Venenosas de Costa Rica”, ni tampoco los comentarios que hace sobre él en el capítulo “Consideraciones”, dejando ver que el factor humano es motor fundamental para el desarrollo de su trabajo de investigación y búsqueda de soluciones a partir de la generación de tratamientos. Dice Clorito: “Así como sucumbe la víctima en el tétrico relato de Quiroga, así, en la choza abandonada, a veces en el bosque mismo, dejan la vida muchos de nuestros hermanos desheredados, sin auxilio de ninguna especie en el más completo abandono, como si el hombre aún formase parte de la abrupta naturaleza que lo circunda”.

Clorito y Horacio describieron el efecto final del veneno de serpiente en el ser humano, cuando la naturaleza decide la evolución, “la desgraciada víctima … ve su cuerpo convertirse en cadáver por fracciones; un frío de muerte invade todo su ser y pronto de las encías caerán hilos de sangre y sus ojos, sin quererlo sangre también llorarán, hasta que vencido por el sufrimiento y la congoja, se pierde la sensación de lo real”, “El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, … El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna in en el vientre… El hombre estiró lentamente los dedos de la mano… Y cesó de respirar”.

Los venenos de la yararacusú (Bothrops jararacussa) de Horacio y la terciopelo (Bothrops atrox) de Clorito, producen el mismo final en seres humanos que habitan regiones donde el envenenamiento ofídico es una enfermedad tropical desatendida, por eso es fundamental para los lectores de AMC, reflexionar sobre el artículo que publicamos como revisión en este número.

Es conclusión inevitable que el problema sanitario que produce el envenenamiento ofídico se puede atender si la medicina del nivel primario cuenta con los productos, resultado de la investigación científica, para manejar el efecto de las toxinas de los venenos. Ese atender el problema, en Costa Rica, está ligado a los pioneros en la investigación del accidente ofídico, a la excelencia del ICP con todo su recurso humano y un componente de producción que asegura un suero antiofídico seguro, eficaz y acorde con las toxinas que producen el envenenamiento ofídico en nuestro país.

Genera una absoluta confianza en las acciones que han convertido este problema en una situación atendida, cuando los autores del artículo que referimos escriben: “Los logros, no obstante, no deben hacer perder de vista el hecho de que hay importantes tareas pendientes en este tema, las cuales deben ser abordadas con la misma filosofía de excelencia, compromiso y búsqueda del bien común que ha caracterizado los avances del país en este campo”.

Me parece relevante concluir este editorial con lo escrito por Clorito en el Diario de Costa Rica, en 1942: “Mala cosa es cuando en un país nadie quiere ni le importa que se hagan investigaciones científicas, que se realicen obras de arte, que haya escritores verídicos...” “…Cuando a nadie se le estimula para que sea un gran artista, un gran investigador científico, un gran artesano, un especialista en ciencias sociales o económicas, …”.

El pensamiento de Clorito impregna las paredes del ICP y las mentes de todos los que han revolucionado el conocimiento científico sobre serpientes y venenos, y cambiado el pronóstico de los 500 a 600 casos anuales, bajando la mortalidad a prevalencias de 0,02-0,15 casos / 100 000 habitantes / año, y reduciendo las secuelas en los seres humanos a los que la naturaleza ha expuesto a un encuentro con una yararacusú o una terciopelo.

Oscar Porras Servicio de Inmunología y Reumatología Pediátrica, Hospital Nacional de Niños “Dr. Carlos Sáenz Herrera”, Caja Costarricense de Seguro Social

Para Fe de erratas Acta Médica Costarricense, © 2020. Colegio de Médicos y Cirujanos. de Costa Rica. ISSN 0001-6012/2020/62/2/72-78

  1. Solicitada por Vivian Borroto Rodríguez Gloria Esther Lara-Fernández,1 Concepción María Ariosa- Acuña,1 Vivian Borroto-Rodríguez,1Ángela Puerta-Armas,1 Raúl Ortiz-Hernández,1 César Villalobos-Morales2

  2. Artículo: Ozono como método de desinfección del ambientehospitalario Acta médcostarricVol 62 (2), abril-junio 2020 Ozono y desinfección hospitalaria / Lara-Fernández et al Fecha recibido: 28 de octubre 2019 Fecha aprobado: 05 de marzo 2020

  3. página 77 tercera línea del segundo párrafo primera columna, donde dice: ozono residual por debajo de 0,05 ppm/m3. Debe decir: ozono residual por debajo de 0,05 ppm

  4. página 77 en la cuarta línea del cuarto párrafo primera columna, donde dice:que en la primera medición reportó 0,05 ppm /m3: Debe decir: que en la primera medición reportó 0,05 ppm

  5. página 77 en la séptima línea del cuarto párrafo primera columna, donde dice:próximas mediciones resultó en 0,02 ppm /m3: Debe decir: próximas mediciones resultó en 0,02 ppm